domingo, junio 06, 2010

Kafka en la orilla

Autor: Haruki Murakami
Editorial: Tusquets Editores

He estado repasando las veces que escribí de libros en este blog para volver a escribir de libros en este blog. Como me tocaba hacerlo sobre Murakami he leído lo que había escrito sobre Murakami y me he encontrado con una rajada en toda regla sobre su estilo. Como si uno fuera un Saramago con lo suyo. Prometo ser bueno de aquí en adelante aunque ya saben lo que valen mis promesas.

Sea lo que fuere que me irritó en aquella ocasión no lo he percibido en Kafka en la orilla. La verdad es que el estilo de escritura me ha pasado desapercibido, que es lo mejor que le puede pasar a un estilo.

Sobre el contenido, es un poco difícil explicar porque es bastante críptico. Como una película de Lynch, el libro está cargado de simbolismos que supuestamente tienen un significado más profundo que el de la letra escrita y que yo, malo con los simbolismos y otros de su calaña, no sé interpretar.

Aunque mi problema interpretador no me ha impedido disfrutar de la lectura, empatizar con los personajes, sobretodo con Nakata, por muy raros que sean, y dejarme llevar por el caudal de fantasía aún sin entender un pijo. A veces es una experiencia deliciosa dejarte llevar sin saber lo que te lleva, dónde te lleva, por qué te lleva. Que no hace falta entender algo para que te guste, y a mi me ha gustado. Su aire de cuento fantástico sin sentido aparente, yo creo que sin sentido real, consigue que viajes liviano entre las páginas, con ganas de más mientras entiendes menos.

Aviso a aprendices de brujo y a médiums samaritanos. Que no entienda el significado oculto de la novela no significa que lo quiera entender, seguramente en esa actitud se fundamenta mi incapacidad. No me hagan pensar mucho que duele. Así que absténgase de disertaciones y conjeturas sobre el particular, o no se abstengan, pero yo las leeré pensando en rosquillas.

A modo de curiosidad, el ejemplar que me vendieron en una librería de segunda mano en Arequipa, previo voraz regateo con dinero y libros ya leídos, resultó ser un montón de fotocopias encuadernadas bonico. Perú style. Al principio es raro sentir el tacto de las fotocopias entre tus manos pero cuando te acostumbras ni lo notas. Creo que ya estoy listo para el libro electrónico.

1 comentarios:

angeles dijo...

Totalmente de acuerdo Cambicio, para las que no somos tan intelectuales ni dominamos el imaginario nipón ha sido como compartir una ensoñación en seco del autor. Una cosa si, vaya karma la de los japos.